Antonio Cerillo, Ganador del European Solar Prize 2017.

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Llegan los parques solares compatibles con cultivos agrícolas

En marcha una inversión de 20 millones en tres instalaciones Solares en Cataluña.

Antonio Cerrillo – Barcelona

Algunas voces han señalado que determinados espacios agrícolas son incompatibles con las plantas solares fotovoltaicas. Desterrar esta imagen es, precisamente, lo que persigue una iniciativa empresarial promovida con el ánimo de defender el uso simultáneo de terrenos agrícolas y producción de electricidad de origen solar. Otras propuestas persiguen también integrar mejor estos equipamientos en el medio natural.


En esta nueva ocasión, una empresa de desarrollos solares (Green Concept Management) está promoviendo la construcción de tres parques fotovoltaicos que buscan aunar estas dos actividades de manera complementaria.
Dos de ellos se sitúan en Juià (Gironès) y un tercero en Folgueroles (Osona). La inversión total programada se aproxima a los 20 millones de euros y la producción eléctrica prevista equivaldría al consumo energético de unos 12.000 hogares.

Los proyectos de estas tres plantas fotovoltaicas son un claro exponente de la buena acogida dispensada por el mundo empresarial a la nueva normativa catalana sobre energías renovables (noviembre del 2019) destinada a allanar el camino a estas energías limpias


Actualmente, los promotores pueden impulsar estos proyectos sin necesidad de tener que acogerse a ayudas oficiales ni recibir subvenciones. El abaratamiento de costes de generación permite garantizar la rentabilidad simplemente con la retribución obtenida por la venta a la red de la energía producida.
En este caso, el elemento más singular de esta propuesta es su voluntad de integrar a los cultivos agrícolas. “Soy hijo de viticultor y creo la energía limpia puede ser una gran aliada de la agricultura. En la franja de terreno entre paneles solares se pueden mantener determinados cultivos como lechugas, alcachofas o cebollas. Incluso, hemos previsto que pueden servir también para actividades como cuidar gallinas, ovejas o paneles para abejas”, dice Guy de Maillé, responsable de Green Concept.


Los proyectos, que ya no precisan ayudas, permiten compensar al payés y están abiertos a la población.


Otra premisa es la idea de aprovechar preferentemente para sus parques terrenos que hayan sido objeto de una cierta degradación paisajística (zonas cercanas a tendidos eléctricos, autopistas, zonas industriales).

Por eso, las dos primeras instalaciones fotovoltaicas se sitúan cerca de la subestación eléctrica de Juià (con una potencia de 4 y 6,8 MW respectivamente) mientras que el tercer emplazamiento se encuentra junto a los tendidos de alta tensión de Folgueroles (en una zona agrícola en la que irían cuatro complejos fotovoltaicos que sumaría entre de entre 12 y 16 MW).


Los promotores pagan a los dueños de los terrenos alquilados un canon de 3.000 euros por hectárea al año para disponer del lugar. “El objetivo es permite mejorar las rentas de los agricultores e incluso prescindir de subvenciones”, dice De Maillé.
Además, para ganarse la confianza, ofrecen una participación financiera de 1.500 euros por MW al año a la cooperativa agrícola más cercana al lugar; todo ello con el fin de ayudar a los agricultores a promover la agricultura ecológica.


Y, finamente, está abierto a una posible participación de los ciudadanos interesados en el proyecto. “Los vecinos tendrán una rentabilidad del 8% de la inversión que hayan hecho”, señala Guy de Maillé.


Este tipo de proyectos quieren recompensar y reconocer las actividades agrícolas, completar las rentas agrarias de los agricultores y a la vez implicar a las personas que viven en estas localidades, señala el promotor.



“No se pueden hacer estos desarrollos de energía renovable sin implicar a los actores del territorio”, resume.


“No se trata de que el mundo agrícola promocione las energías solares fotovoltaicas, sino que debe ser la industria fotovoltaica la que debe ayudar a resucitar y hacer resurgir un sector con una actividad esencial y olvidada, como es la agricultura” Sentencia de Maillé.


Los promotores dan plenas garantías de desmantelamiento (desmontaje, reciclaje de componentes y restauración de los terrenos) tras acabar la explotación. Una vez hayan sido encarrilados los proyectos, estos quedarán en manos de capital alemán (7C Solarparken).